Projecte Norma Civil
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Sentència de 10 de desembre de 1998

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Sentència del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya
de 10 de desembre de 1998, núm. 34/1998 (Sala Civil i Penal) 

 

 

Antecedents de fet 
Fonaments de dret 
Part dispositiva 

 

  Visto por la Sala Civil del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, integrada por los magistrados al margen expresados, el recurso de casación contra la sentencia dictada en grado de apelación por la Sección 17 de la Audiencia Provincial de Barcelona, como consecuencia de los autos de juicio declarativo de menor cuantía seguidos ante el Juzgado de Primera Instancia núm. 3 de Granollers, sobre reclamación de legado legitimario, cuyo recurso fue interpuesto por D. X1 , representado por el procurador Sr. Xavier Ranera Cahís y defendido por el letrado D. Joaquín Vila Vicens, siendo parte recurrida D.ª Y1 , representada por el procurador D. Francisco Fernández Anguera y defendida por el letrado D. Emilio Blanch Ribó.

 

ANTECEDENTES DE HECHO

Primero.- La representación procesal de D. X1  formuló demanda de juicio declarativo de menor cuantía que en turno de reparto correspondió al Juzgado de Primera Instancia n.º 3 de Granollers, contra D.ª Y1 , en la que, tras exponer los hechos y citar los fundamentos de derecho que consideró de aplicación, terminó suplicando se dictara sentencia de conformidad con lo solicitado en su escrito de demanda. Que previos los trámites legales, por el indicado juzgado se dictó sentencia con fecha 24 de noviembre de 1997, cuyo fallo dice lo siguiente: «Fallo: Que estimando en parte la demanda interpuesta por el procurador Sr. Daví Navarro, en nombre y representación de X1 , debo declarar y declaro que la adjudicación de legado efectuada por la demandada en el escrito de manifestación de herencia de fecha 19 de julio de 1995 (acompañado por copia a la demanda como documento número tres) es nula y, en su virtud, debo condenar y condeno a la demandada a que adjudique al actor en pago de su legado el inmueble sito en el núm. 0 de la Calle C, de L. Asimismo, debo declarar y declaro que el derecho de adquisición preferente impuesto en favor de la demandada en el testamento de Z. , sobre el bien legado al actor, debe tenerse por no puesto por constituir un gravamen de la legítima que le corresponde. También, debo absolver y absuelvo a la demandada de los demás pedimentos de la demanda, todo ello sin hacer expresa imposición de las costas causadas en esta instancia».

El procurador Sr. Vargas Navarro, en nombre y representación de D.ª Y1 , presentó escrito solicitando la aclaración de la sentencia en fecha 0de diciembre de 1997 ante el Juzgado n.º 3 de Granollers, quien proveyendo la solicitud formulada dictó auto de aclaración con fecha 15 de diciembre de 1997, en el sentido de hacer constar que el inmueble sito en el n.0 de la calle C de L aludido en el fallo, se corresponde con el descrito en la ficha catastral de la finca situada en la dirección indicada, según contestación al oficio remitido a la gerencia Territorial del Catastro de Barcelona que obra en las actuaciones.

Segundo.- Contra la anterior sentencia se interpuso recurso de apelación por ambas partes contra la sentencia dictada el día 24 de noviembre de 1997 y auto aclaratorio de fecha 15 de diciembre de 1997, dictados por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción n.º 3 de Granollers, que fue admitido, y sustanciada la alzada, la Sección 17 de la Audiencia Provincial de Barcelona dictó sentencia con fecha 10 de junio de 1998, cuyo fallo es el siguiente: «Fallo: Que estimando el recurso de apelación interpuesto por D.ª Y1  y desestimando el interpuesto por D. X1  contra la sentencia dictada por el Juzgado de Primera Instancia n.º 3 de Granollers en los autos de que este rollo dimana, revocamos parcialmente dicha resolución y en su lugar absolvemos a la demandada de los pedimentos aducidos contra ella en la demanda, –a excepción del relativo al derecho de adquisición preferente que no ha sido objeto de esta alzada–, confirmando el pronunciamiento relativo a costas, con imposición al actor de las causadas en esta instancia a consecuencia de su recurso, y sin hacer pronunciamiento sobre las del recurso de la demandada».

Tercero.- Contra dicha sentencia el procurador D. Xavier Ranera Cahís, en representación de D. X1 , formuló recurso de casación que fundó en los siguientes motivos: 1.º) Al amparo del art. 1692.4 LEC. fundado en la infracción de los arts. 1 y 34 de la Llei catalana 40/1991, de 30 de diciembre (Codi de Successions per causa de mort en el dret civil de Catalunya), en relación con los arts. 253, 266 y 267 de la propia llei catalana, también infringidos; y 2.º) Al amparo del art. 1692.4 LEC, fundado en la infracción de normas del ordenamiento jurídico, por infracción del artículo 110 de la Llei catalana 40/1991,de 30 de desembre (Codi de Successions de Catalunya), sobre interpretación del testamento, al apartarse de su tenor literal y en todo caso de la verdadera voluntad del testador, con infracción asimismo de la jurisprudencia contenida, entre otras, en las sentencias del STS de 29-12-97, R. Adi. 9490; y 31-12-96, R. Azdi. 9380 (y las que en ellas se citan), así como la de 28-10-91 de ese TSJC (R. 3911/92).

Cuarto.- Admitido el recurso y evacuado el trámite de impugnación, se señaló para la vista del presente procedimiento el día veintiséis de noviembre de 1998 en que tuvo lugar.

Ha sido ponente el presidente Excmo. Sr. D. Guillermo Vidal Andreu.

 

FUNDAMENTOS DE DERECHO

Primero.- El motivo primero del presente recurso de casación viene basado, por la vía del núm. 4 del art. 1690de la LEC, en la infracción de los arts. 1 y 34 de la Llei catalana 40/91, de 30 de diciembre (Codi de successions per causa de mort en el Dret Civil de Catalunya), en relación con los arts. 253, 266 y 267 de la propia llei; en el segundo, también por la vía del núm. 4 del art. 1690de la LEC, se alega infracción del art. 110 de la misma llei catalana y de su jurisprudencia interpretadora. Ambos motivos, vienen, pues, íntimamente relacionados, en tanto el primero es pura consecuencia del segundo. En otras palabras, se habrá infringido la norma de derecho contenida en la legislación catalana que se cita en el primero de los motivos de recurso, si se ha infringido la norma de interpretación de disposiciones testamentarias que se cita en el segundo de los motivos. La lógica impondría, consecuentemente, empezar a conocer del segundo motivo, pues de no ser aceptado, devendría inútil el examen del primero, pero por puro formalismo casacional y en aras de respetar la voluntad del recurrente, la Sala se esforzará en seguir el orden marcado por éste.

Para una mejor comprensión del recurso conviene precisar los siguientes hechos, pese a la singular claridad con que vienen expuestos en la sentencia de la Audiencia Provincial: falleció doña Z  en fecha 5 de febrero de 1995, habiendo otorgado testamento abierto el 17 de abril de 1985; en el mismo, instituía heredera universal a su hija Y1  y legaba a su hijo X1, el hoy recurrente, «la plena propiedad de la edificación sita en L, con frente a la calle C., sin número, que es la parte posterior del inmueble número 0 del Passeig P. de la misma población»; en escritura de manifestación de herencia, de fecha 19 de julio de 1995, la heredera adjudicó en pago de sus derechos legitimarios a su hermano X1 el edificio sito en L, con frente a la calle C., número 0. Siguiendo a la sentencia de instancia, debe continuarse precisando que: cuando la causante adquirió la total finca sita en Passeig P., núm. 00 se hallaba construída una edificación que servía de hotel, hoy en desuso; la finca formaba una L , con frente al Passeig P. en línea de 14’50 metros y por detrás, con frente al Carrer C., en línea de 28’50 metros, constituyendo una sola unidad registral, que se mantuvo hasta la manifestación de herencia; con posterioridad, la causante edificó un piso encima del comedor del hotel, con salida independiente al Carrer C., número 0, así como un edificio plurifamiliar independiente, en la parte que inicialmente era patio del Hotel y situado en la línea corta de la L, con número 0 del Carrer C.; así pues, antes de la escritura de manifestación de herencia, existían tres fincas catastrales: la número 0000000, constituída por el hotel (Passeig P. núm. 00); la número 0000000, constituída por el piso cuya planta baja era el comedor del hotel contiguo (Calle C. núm. 0) y la número 000000, constituída por la vivienda plurifamiliar independiente (Calle C núm. 0).

No conforme el hoy recurrente con la adjudicación de legado dispuesta por la heredera, entabló juicio de menor cuantía en el que, sustancialmente y en lo que ahora importa, interesaba la nulidad de la disposición y la adjudicación en pago de su legado de las fincas números 0 y 0 del Carrer C. de L y, subsidiariamente, que le fuera adjudicada la finca número 0, comprendiendo en ella la parte baja del inmueble, es decir, lo que constituyó en su tiempo el comedor del hotel. La sentencia del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción núm. 3 de Granollers estimó parcialmente la pretensión del demandante, anuló la disposición de legado y ordenó a la heredera la adjudicación al legatario de la finca núm. 0 del Carrer C.. Apelada dicha sentencia por ambas partes, la Sección 17 de la Audiencia Provincial de Barcelona, estimó el recurso de dona Y1  y desestimó el de don X1 , absolviendo a aquélla, demandada, de los pedimentos contenidos en la demanda.

Segundo.- Así pues, en el primero de los motivos de recurso, invoca el recurrente como infringidos los arts. 1 y 34 del Codi de Successions de Catalunya, puestos en relación con los 253, 266 y 267 del mismo.

Se cita del primero que el heredero «ha de complir les càrregues hereditàries i resta vinculat als actes propis del causant» y del segundo el hecho que el heredero «respon de les obligacions del causant i de les càrregues hereditàries», comprendiéndose en ellas «les de lliurament de llegats i pagament de llegítimes».

Resulta evidente que tales preceptos en modo alguno fueron conculcados por la heredera, hoy recurrida. La heredera cumplió con su obligación de adjudicar los legados y respondió, por tanto, de las cargas hereditarias. Cosa distinta es que adjudicara el concreto bien objeto de legado de cosa cierta, esto es, que interpretara correctamente la voluntad de la causante, que es, precisamente, lo que se discute.

Y otro tanto cabe decir de los otros preceptos que, en relación con los anteriores, invoca el recurrente como infringidos, con la siguiente argumentación: «estamos ante el legado de un bien concreto e individualizado, con eficacia real, y que resulta per se eficaz, con independencia de que el heredero acepte o no la herencia (art. 266), de forma y manera que, por la delación, el legatario (mi mandante en este caso) adquiría de pleno derecho la propiedad de la cosa objeto de dicho legado (sin perjuicio de las acciones que el art. 271 le confiere para exigir el libramiento de la posesión)». Como es de ver, tampoco estos preceptos han sido objeto de desconocimiento por la heredera, que no ha negado en ningún momento la eficacia real del legado, en cuanto mediante él adquiere el legatario un derecho real sobre un bien propio de la testadora, ni se ha opuesto a su adquisición por el legatarario, pues no es ésta la cuestión que se debate. La invocación de los anteriores preceptos por el recurrente no se encamina a la reclamación de legado, como podría entendense de su cita. La argumentación, toda, del recurso se encamina a la determinación del objeto propio del legado, cual si del entendimento del primer inciso del art. 886 del Código civil se tratare, pues la heredera adjudicó un bien como objeto del legado deferido y el legatario entiende que el testamento se refiere a otro bien de la herencia.

Lo anterior conduce al rechazo de este primer motivo de recurso y al examen del segundo de los propuestos.

Tercero.- Se alega, como antes se ha dicho, infracción del art. 110 del Codi de successions, sobre interpretación del testamento, «al apartarse – dice el recurrente refiriéndose a la sentencia de instancia– de su tenor literal y en todo caso de la verdadera voluntad del testador, con infracción asimismo de la jurisprudencia contenida, entre otras, en las sentencias del TS de 29-12-97, R. Adi. 9490; y 31-12-96, R.Adi. 9380 (y las que en ellas se citan), así como la de 28-10-91 de este TSJC (R. 3911/92)».

De principio hay que decir que la materia de interpretación testamentaria viene reservada a los tribunales de instancia, no siendo susceptible de censura casacional a menos que se demuestre que la regla hermenéutica aplicada carece de lógica, resulta arbitraria o es contraria a derecho (sentencias del Tribunal Supremo de fechas 6 de octubre de 1994, 14 de mayo y 31 de diciembre de 1996, 27 de febrero de 1997, etc.).

Otra precisión cabe al respecto de lo dicho por el recurrente. Si el Código civil parte de un principio de interpretación literalista (art. 675 : «Toda disposición testamentaria deberá entenderse en el sentido literal de sus palabras,a no ser que aparezca claramente que fué otra la voluntad del testador»), el Codi se orienta en una dirección más subjetivista, al expresar en el citado art. 110 que «en la interpretació del testament cal atenir-se plenament a la veritable voluntad del testador, sense haver de subjectar-se necessàriament al significat literal de les paraules emprades».

De las reglas anteriores cabe desprender que si la interpretación dada por la Sala de instancia a la disposición testamentaria se ajusta coherentemente a la voluntad de la testadora la decisión habrá de mantenerse y el motivo casacional habrá de decaer.

Pues bien, así sucede.

La Sala estima que la decisión tomada por la heredera, de adjudicar al legatario la finca sita en cn. núm. 3, coincide con la voluntad expresada por la causante en el testamento y cabe recordar al respecto: 1.º) que el testamento alude, efectivamente, a «la edificación», en singular, de forma que resulta impensable que la voluntad de la testadora fuera legar a su hijo «las edificaciones» sitas en los núms. 0 y 0 del Carrer C., cual el mismo pretende; 2.º) el piso del núm. 0 del Carrer C. forma una edificación sobrepuesta al antiguo comedor del hotel, física y estructuralmente separada de él y sin comunicación interior; 3.º) por el contrario, la edificación del núm. 0 es una finca plurifamiliar aislada a los cuatro vientos. La lógica impone, pues, de principio, pensar que la voluntad de la testadora era ceder esta última a su hijo, dejando indemne lo que sería antiguo hotel y «prolongación» edificada del mismo, a modo de vivienda «anexa».

A lo anterior no se opone la expresión contenida en el testamento para identificar la edificación, relativa a que la misma «es la parte posterior del inmueble número 0 del Passeig P.». Cierto que la disposición testamentaria hubiera podido ser más clara y más cierto es que el propio Notario, en su deber de asesoramiento jurídico a los otorgantes, pudo concretar mejor el objeto de la carga testamentaria. Pero la expresión, nudo gordiano de toda la argumentación del recurrente, no ha de causar mayores perturbaciones, si se tiene en cuenta, como expresa la sentencia de instancia, la singular realidad física de las fincas propiedad de la testadora, que forman una L y que, por tanto, las que dan al Carrer C., ambas, pueden considerarse la parte posterior del núm. 00 del Passeig P., que forma su frente o parte delantera. Y así, a mayor abundamiento, lo reconoce el propio recurrente al reclamar las dos fincas como objeto de su legado.

Es por cuanto antecede que la interpretación dada al testamento por la Sala de la Audiencia no puede considerarse, en modo alguno, arbitraria ni ilógica, respondiendo, por el contrario, a la voluntad expresada, salvando la ambigüedad de las palabras según exige el art. 110, precisamente, del Codi de successions; interpretación, pues, que debe ser mantenida, con desestimación del segundo y último de los motivos de casación.

Cuarto.- Desestimándose el recurso en todos sus motivos, procede la imposición de costas al recurrente, de conformidad con lo que dispone el art. 1715.3 de la LEC.

Así pues,

 

FALLAMOS

Que debemos desestimar y desestimamos el recurso de casación interpuesto por el procurador D. Xavier Ranera Cahís, en nombre y representación de D. X1 , contra la Sentencia de fecha 10 de junio de 1998 dictada por la Sección 17 de la Audiencia Provincial de Barcelona, en autos de juicio de menor cuantía 354/96, declarándola firme e imponiendo al recurrente el pago de las costas causadas.

Notifíquese la presente resolución a las partes y désele la publicidad legalmente establecida.

Líbrese certificación de las misma, que se remitirá a la indicada Sección de la Audiencia Provincial, juntamente con el rollo de apelación y las actuaciones originales del juzgado.

Así por ésta nuestra sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

 

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