Projecte Norma Civil
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Sentència de 16 de juliol de 1998

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Sentència del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya
de 16 de juliol de 1998, núm. 18/1998 (Sala Civil i Penal) 

 

Antecedents de fet 
Fonaments de dret 
Part dispositiva 

 

Visto por la Sala de lo Civil del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, integrada por los magistrados al margen expresados, el recurso de casación contra la sentencia de fecha 26 de septiembre de 1997, dictada en grado de apelación por la Sección Décimosegunda de la Audiencia Provincial de Barcelona, como consecuencia de los autos de juicio declarativo de menor cuantía seguidos ante el Juzgado de Primera Instancia n.º 2 de Terrassa sobre filiación, cuyo recurso fue interpuesto por D. X1, representado por la procurador D.ª Joana Miquel Fageda y defendido por el letrado D. Jordi Perales Class; siendo parte recurrida D.ª Y1 que no ha comparecido en el presente recurso y el Ministerio Fiscal.

 

ANTECEDENTES DE HECHO

Primero.- La procuradora de los tribunales D.ª Marta Vidal Pedrals, actuando en nombre y representación de D. X1, formuló demanda de juicio declarativo de menor cuantía que en turno de reparto, correspondió al Juzgado de Primera Instancia n.º 2 de Terrassa, contra D.ª Y1 y contra D.ª Y2 Que previos los trámites legales, por el indicado juzgado se dictó sentencia con fecha 23 de abril de 1996, cuya parte dispositiva dice lo siguiente: «Fallo: Que desestimando la demanda interpuesta por la procuradora de los Tribunales doña Marta Vidal Pedrals en nombre y representación de don X1 contra doña Y1 y contra la menor Y2, absuelvo a las referidas demandadas de cuantos pedimentos se realizaban en su contra; todo ello sin hacer expresa imposición de costas».

Segundo.- Por la representación del X1, se interpuso recurso de apelación contra la referida sentencia de primera instancia, y tramitado el mismo con arreglo a derecho, la Sección Décimosegunda de la Ilma. Audiencia Provincial de Barcelona dictó sentencia con fecha 26 de septiembre de 1997, cuyo fallo a continuación se expresa literalmente: «Fallamos: Que desetimando el recurso de apelación interpuesto por D. X1, contra la Sentencia dictada en fecha 23 de abril de 1996 por el Juzgado de Primera Instancia n.º 2 de Terrassa, en los autos de los que el presente rollo dimana, debemos confirmar y confirmamos íntegramente la misma, haciendo expresa imposición de costas al recurrente».

Tercero.- Contra la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Barcelona en grado de apelación, la procuradora, D.ª Joana Miquel Fageda, actuando en nombre y representación de D. X1, interpuso recurso de casación ante esta Sala de lo Civil, que funda en el siguiente motivo: «Primer y único motivo. Al amparo del motivo de casación 4.º contenido en el artículo 1692 de la ley ritual civil, por infracción del contenido normativo de la Disposición Transitoria 2.ª de la Llei 7/91 de 27 de abril, de filiacions y de la Jurisprudencia que le resulta aplicable para resolverla».

Cuarto.- Por providencia de fecha 23 de marzo pasado, esta Sala de lo Civil tuvo por interpuesto recurso de casación contra la sentencia dictada en grado de apelación, y transcurrido el término del emplazamiento, se acordó pasar las actuaciones al Ministerio Fiscal a los fines prevenidos en el art. 1709 de la LEC, quien evacuó el traslado conferido mediante el escrito de fecha 10 de junio pasado, en cuyo informe consideraba procedente la admisión a trámite del recurso de casación. La parte recurrida no ha comparecido.

Quinto.- Por proveído de esta Sala de fecha 18 de junio último, se pasaron las actuaciones al magistrado-ponente para instrucción y sometimiento a deliberación de la Sala de la resolución procedente, señalándose para la votación y fallo del presente recurso el día 9 de julio de 1998, en que tuvo lugar.

Ha sido ponente el magistrado de esta Sala Ilmo. Sr. D. Luis M.ª Díaz Valcárcel.

FUNDAMENTOS DE DERECHO

Primero.- La Sentencia dictada por el Juzgado de Primera Instancia n.º 2 de Terrassa el 23 de abril de 1996, confirmada en todas sus partes por la Sección Décimosegunda de la Audiencia de Barcelona el 26 de septiembre de 1997, desestima íntegramente la demanda interpuesta por el aquí recurrente, sin entrar en el fondo del asunto, por apreciar la caducidad de la acción. La demanda presentada por don X1 el 3 de marzo de 1995 tenía por objeto –según dice el suplico– impugnar la paternidad respecto a la niña llamada Y2, solicitando la declaración de que el actor no es el padre de la referida menor.

Segundo.- Entiende el Juzgado, y posteriormente la Audiencia, que la acción ejercitada es, en realidad, la de impugnación del reconocimiento de paternidad regulada en el art. 14 de la Ley del Parlamento de Cataluña 7/91, de 27 de abril; acción que tiene señalado un plazo de caducidad de un año contado a partir del día en que se efectuó el reconocimiento, plazo que había transcurrido con amplio exceso en el momento de presentación de la demanda. Frente a ello el recurrente articula un único motivo de casación al amparo del ordinal 4.º del art. 1692 de la Ley de enjuiciamiento civil, por infracción de la disposición transitoria 2ª de la ley catalana de filiaciones y de la jurisprudencia que le resulta aplicable para resolverla. Repasando la cronología relevante para el caso que nos ocupa, comprobamos que la niña Y2 nació el 17 de abril de 1991 y fue reconocida por el aquí recurrente –que en aquel entonces convivía con la madre– el siguiente día 22. La ley del Parlamento catalán 7/91 de 27 de abril entró por tanto en vigor después de que se produjera el reconocimiento. La cuestión de derecho intertemporal que se suscita, y que fue estudiada en la Sentencia de este Tribunal Superior de 24 de marzo de 1997, debe resolverse a tenor de lo dispuesto en la disposición transitoria segunda de la propia ley que, en su parte bastante, nos dice que las acciones de filiación nacidas al amparo de la legislación anterior se han de ajustar a los plazos que dicha legislación señale, excepto cuando el plazo fijado por la presente ley sea más largo. En el caso de autos la acción de impugnación de la filiación no matrimonial aparecía regulada en el art. 5 de la Compilación del derecho civil de Cataluña que expresamente disponía un plazo de caducidad de cuatro años contados desde el momento de haberse inscrito el reconocimiento en el Registro Civil. Y, como ya dijimos en la mencionada Sentencia de 24 de marzo de 1997, hay que entender que el art. 5 de la Compilación comprendía tanto la acción de impugnación propiamente dicha como la impugnación del reconocimiento de la filiación por concurrir cualquier vicio (error, violencia o intimidación) «ya que el citado art. 5, al no hacer ninguna clase de distinción, era omnicomprensivo e incluía toda clase de acciones impugnatorias de la filiación, cualquiera que sea su causa, y el plazo para el ejercicio de la acción era el de cuatro años desde la inscripción de la filiación en el Registro Civil». Visto que la manifestación del actor ante el Registro Civil tuvo lugar el 22 de abril de 1991, a los cuatro días del nacimiento de Y2, y que la demanda impugnatoria fue turnada el 3 de marzo de 1995, según consta a folio 2 de los autos tramitados por el Juzgado de Primera Instancia n.º 2 de Terrassa, es patente que la acción no había caducado, por lo que procede dar lugar al único motivo del recurso de casación lo que, a su vez, exige estudiar la procedencia o no de la acción, para dar cumplimiento al art. 1715.1.3 de la Ley de enjuiciamiento civil que obliga al tribunal de casación a resolver lo que corresponda dentro de los términos en que aparezca planteado el debate.

Tercero.- Para la correcta resolución de la litis hay que tener en cuenta que: a) X1 impugna la paternidad no matrimonial respecto de la niña Y2 por entender que incurrió en error al reconocerla como hija. b) Demandada Y1, madre de Y2, no comparece en ninguna de las dos instancias ni en el presente recurso. c) A la pregunta «que sabe y le consta que su hija Y2 no es hija natural de mi principal D. X1», absolviendo posiciones, la madre contesta textualmente (folios 33 y 34) «que es cierto y que prefiere no decir el nombre del padre de la niña». d) El actor, al abrirse el pleito a prueba, solicitó la práctica de una pericial técnica tendente a demostrar si el actor es o no padre biológico de la menor reconocida. Esta prueba tuvo diversas incidencias que conviene detallar: 1.º) Admitida por el juez de Terrassa se ordenó a la madre que compareciera el día 9 de octubre de 1995 a las 10 horas con su hija para llevarla a cabo. 2.º) Incomparecidas madre e hija, el actor solicitó un nuevo requerimiento, denegado por el juez «visto el resultado de la confesión en juicio». 3.º) Recurrida la providencia, el juez la repuso, acordando nuevo señalamiento para la práctica de la prueba biológica; practicado personalmente el oportuno requerimiento (folio 46) fue nuevamente desatendido por la demandada. 4.º) Solicitado que la madre fuere requerida por tercera vez, bajo apercibimiento de ser conducida por la fuerza pública, el juez lo deniega «dado el corto espacio de tiempo transcurrido desde el requerimiento a la demandada y el anterior escrito». 5.º) Recaída sentencia de primera instancia en que se aprecia la caducidad de la acción sin entrar en el fondo, el actor recurre en apelación y solicita de la Sala la apertura de prueba para practicar la pericial biológica que no pudo llevarse a cabo. 6.º) Incomparecida la madre y opuesto el Ministerio Fiscal a la práctica de la prueba biológica, el tribunal la rechaza por no estimarse procedente «habida cuenta el objeto del presente recurso» (folio 14 del rollo). 7.º) Recurrido el auto en súplica, es confirmado por la Sala por entender, entre otras razones, que la prueba fue ya practicada «siquiera fuera en parte» y que «si no dio el resultado apetecido, no por ello queda la parte autorizada para reproducir este medio de prueba en la alzada» (folios 19 y 20 del rollo).

Cuarto.- Hemos enumerado las vicisitudes de la prueba biológica para cotejarlas con la afirmación que hace de la sentencia recurrida en el sentido de «que el actor se ha limitado a expresar sospechas, sin haber admitido pruebas tan convincentes y contundentes como la determinación biológica de la paternidad sobre su hija, medio que ofreció la propia madre demandada y que no fue realizado por la voluntad contraria del demandante». Resulta sarcástico que se acuse al actor de obstaculizar la práctica de la prueba biológica cuando fue él quien la propuso y con ejemplar tenacidad insistió infructuosamente en que se llevase a cabo. El error de la Sala es flagrante, si bien hay que decir que el párrafo transcrito se inicia con la expresión «a mayor abundamiento», por lo que constituye un obiter dictum sin trascendencia decisiva en el fallo.

Quinto.-La prueba practicada en primera instancia indica que el actor convivió con la demandada durante unos años, convivencia limitada, al parecer, a los fines de semana. Durante este período la mujer dio a luz a una niña que fue reconocida por el actor quien se hallaba en la creencia de que era el padre biológico. Rota la relación, la madre manifestó que la niña no era hija del actor, ratificándolo ante el juez en la prueba de confesión en juicio. La resistencia pasiva de la madre que, además, ha estado siempre en situación de rebeldía procesal no ha permitido que pudiera comprobarse científicamente si el demandante es o no padre de la menor según la naturaleza. Todo ello lleva a concluir que el actor reconoció a la menor Y2 en la creencia errónea de que era su padre biológico. Demostrado el error, no sólo mediante sólidas presunciones sino también por las inequívocas manifestaciones de la madre a presencia judicial, debe prosperar la impugnación del reconocimiento con todas sus consecuencias.

Sexto.- No procede hacer expresa imposición de las costas del recurso, ni tampoco de las causadas en ambas instancias (art. 523 y 710 de la Ley de enjuiciamiento civil) por apreciar la Sala, conforme queda expuesto, la concurrencia de las circunstancias excepcionales a que se refieren tales preceptos. Devuélvase al actor el depósito constituído.

Vistas las disposiciones legales citadas y demás de pertinente aplicación.

En nombre del Rey y por la autoridad conferida por la Constitución,

 

FALLAMOS

La Sala Civil del Tribunal Suprior de Justicia de Cataluña, ha dedicido: Estimar el recurso de casación interpuesto por la representación de don X1 contra la Sentencia dictada por la Sección Décimosegunda de la Audiencia Provincial de Barcelona, el 26 de septiembre de 1997 confirmatoria de la dictada por el Juzgado n.º 2 de Terrassa el 23 de abril de 1996 y, en su consecuencia:

        1.º) Casar la Sentencia citada en primer lugar.

        2.º) Declarar que X1 no es el padre biológico de la menor Y2 y, en consecuencia, declarar nulo el reconocimiento efectuado por el Sr. X1 ante el Registro Civil de Terrassa el día 22 de abril de 1991.

        3.º) Ordenar que se rectifique el Registro Civil anulando la inscripción de reconocimiento, sustituyendo los apellidos de Y2 que deberán ser los de .

        4.º) No ha lugar a la imposición de las costas del recurso ni de las causadas en ambas instancias.

Procédase a la devolución del depósito constituído para formalizar el recurso de casación.

Así por esta, nuestra sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.  

 

 

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