Projecte Norma Civil
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Sentència de 7 de gener de 1993

Amunt Següent

 

Sentència del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya,
de 7 de gener de 1993, núm. 1/1993 (Sala civil i penal)

Antecedents de fet
Fonaments de Dret
Part dispositiva

 

Excm.. Sr. Presidente: D. Luis M. Díaz Valcárcel.

Iltmos. Sres. Magistrados: D. Jesús E. Corbal Fernández, D. Luis Puig Ferriol.

Barcelona a siete de enero de mil novecientos noventa y tres.

 

VISTO por la Sala de lo Civil del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, integrada por los Magistrados del margen, el recurso de casación interpuesto contra la Sentencia dictada en grado de apelación por la Sección 2 a de la Audiencia Provincial de Tarragona, consecuencia de los autos de juicio declarativo de menor cuantía seguidos ante el Juzgado de Primera Instancia nº3 de Reus, sobre nulidad de testamento ológrafo, cuyo recurso fue interpuesto por D. X, representado por el Procurador D. Narciso Ranera Cahis y defendido por el Letrado D. José Juan Pintó Ruiz y en el que es parte recurrida D. Y1, D. Y2, Dª Y3, Dª Y4 y Dª Y5, representados por la Procuradora Dª Amalia Jara Peñaranda y defendidos por el Letrado D. José M. Juncosa Secall, y Da. Z2, representada por la Procuradora Dª Ana M. Moleres Muruzabal y defendidas por el Letrado D. Manuel de la Torre Carbonell. Los restantes recurridos herencia yacente o ignorados herederos de Dª Z, no han comparecido.

 

ANTECEDENTES DE HECHO

Primero. - Que ante el Juzgado de Primera Instancia N. 3 de Reus, fueron vistos autos de juicio declarativo de menor cuantía seguidos a instancia de D. X, contra D. Y1, D. Juna, Dª Y3, Dª Y4 y Da. Y5, herencia yacente o ignorados herederos de Dª Z y Dª Z2, en los que se solicitaba, previa alegación de los hechos y fundamentos de derechos oportunos que se dictara sentencia en la que quedase justificada la identidad del testamento hológrafo de Dª Z, según el documento acompañado nº 1. Que subsidiariamente caso de no ser atendida la anterior petición, declarar que el documento referido es válido y eficaz como codicilo. Que si fueran desestimadas ambas peticiones procediera a declarar que el documento contiene legados para después de la muerte de la testadora de los bienes que en el mismo se mencionan a favor de las personas o entidades en el mismo designadas.

Segundo. - Admitida a trámite la demanda se dispuso el emplazamiento de los demandados para que en el plazo legal comparecieran personándose en forma y contestaran la demanda, lo cual se verificó oportunamente mediante escrito arreglado a las prescripciones legales en el que suplicaba se declarase la nulidad del documento acompañado a la demanda de nº 1, con condena a la parte actora de las costas de la reconvención, y seguido el juicio por sus trámites, el indicado Juzgado dictó sentencia en fecha 19 de noviembre de 1991, cuya parte dispositiva es la siguiente: «FALLO: Que debo desestimar y desestimo en su totalidad la demanda interpuesta por D. Jaume P. A. en nombre y representación de D. X contra los ignorados herederos y la herencia yacente de Da. Z, con condena en costas propias comunes y de los demandados Sres. Y5, Y3 F. E., Y4 F. E., Y1 y D. Y2, representados por el Sr. Just Aluja y de la demandada Z2, representada por el Sr. Maximino Solé. Asimismo debo estimar y estimo la demanda reconvencional interpuesta por el Procurador Sr. Just en la representación meritada contra D. X, por lo que declaro nulo el documento nº 1 de la demanda, presentado como testamento ológrafo de Da. Z, con condena en costas al demandado reconvencional.»

Tercero. - Contra la indicada sentencia el demandante interpuso recurso de apelación que fue admitido en ambos efectos y sustanciándose la alzada la Sección 2ª de la Audiencia Provincial de Tarragona, con fecha 12 de mayo de 1992, dictó sentencia cuya parte dispositiva es como sigue: «FALLO: Que debemos declarar y declaramos no haber lugar al recurso de apelación interpuesto por la representación de D. X contra la sentencia dictada en 19 de noviembre de 1991, por el Juzgado de Primera Instancia nº 3 de Reus, cuya resolución confirmamos íntegramente, con imposición a la parte apelante de las costas del recurso. Devuélvanse los autos a dicho Juzgado, con certificación de la presente, a los oportunos efectos, integrándole acuse de recibo.»

Cuarto. - El Procurador D. Narciso Ranera representación de D. X, formalizó el recurso de casación por infracción de normas de Derecho civil común y Derecho civil de la Compilación de Cataluña, recurso que basó en los motivos siguientes:

1º- Al amparo del nº 4 del art. 1.692 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, por infracción del art. 688 en su párrafo 3º.

2º - Al amparo del nº 4 del art. 1.692 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, por infracción de la doctrina jurisprudencial contenida en las sentencias del T.S. 25 de octubre de 1947, 11 de abril de 1947, 4 de abril de 1895, 29 de noviembre de 1916, 4 de noviembre de 1961, 30 de noviembre de 1956, 11 de abril de 1945, 3 de abril de 1945.

3º - Al amparo del nº 4 del art. 1.692 de la Ley de Enjuiciamiento Civil por infracción del art. 750 del Código Civil.

4º - Al amparo del nº 4 del art. 1.692 de la Ley de Enjuiciamiento Civil por infracción del último inciso del párrafo 1º del art. 675 del Código Civil ídem del art. 1.284 del Código Civil y del principio «favor testamenti» en cuanto confiere preferencia a cualquier interpretación más adecuada a producir efecto consagrado en las SS del Tribunal Supremo de 4 de noviembre de 1961, 13 de octubre de 1990, 2 de marzo de 1926 y 30 de octubre de 1944 y muy especialmente S. del Tribunal de Cataluña de 7 de enero de 1992, final Fundamento de Derecho Octavo.

5º - Al amparo del nº 4 del art. 1.692 de la Ley de Enjuiciamiento Civil por infracción del art. 131 del nuevo Código de Sucesiones de la Compilación de Derecho Civil de Cataluña.

6º - Al amparo del nuevo 4º del art. 1.692 de la Ley de Enjuiciamiento Civil por infracción del art. 110 de la Compilación de Derecho Civil de Cataluña (hoy 138 del Código de Sucesiones).

7º - Al amparo del nº 4 del art. 1.692 de la Ley de Enjuiciamiento Civil por infracción del art. 106 de la Compilación de Derecho Civil de Cataluña (hoy último párrafo art. 125 del Código de Sucesiones), y

8º - Al amparo del art. 1.692 de la Ley de Enjuiciamiento Civil por infracción del primer inciso del párrafo 1º del art. 105 de la Compilación (hoy 122 del Código de Sucesiones).

Quinto. - Admitido el recurso previo el trámite conferido al Ministerio Fiscal, y evacuado el de impugnación por la parte recurrida, se señaló para la vista el día diecisiete de diciembre último en que tuvo lugar con la asistencia de los Procuradores y Letrados de las partes, informando los últimos lo que tuvieron por conveniente en apoyo de sus respectivas pretensiones, declarándose el recurso visto para sentencia.

Ha sido Ponente el Iltmo. Sr. Magistrado D. Luis M. Díaz Valcárcel.

 

FUNDAMENTOS DE DERECHO

Primero. - Como antecedentes imprescindibles para la resolución del recurso es preciso tener en cuenta los siguientes:

a) El día 14 de enero de 1988 falleció en L. Dª. Z. Meses más tarde, don X, hombre de confianza de la señora L. y actor en la demanda inicial de la presente litis, halló un documento manuscrito compuesto de un solo folio, rotulado «El meu testament» (sic) que contiene diversas disposiciones de última voluntad. A su pie aparece la mención «11-5-1983» así como la firma de la señora L. y de dos testigos. El documento presenta extensas tachaduras, entrerrenglonados y añadidos, ninguno de los cuales aparece salvado.

b) El actor intentó la protocolización del referido documento como testamento hológrafo, pretensión que fue rechazada por el juez. Seguidamente dedujo demanda pretendiendo que al documento de folio 217 se le de validez como testamento ológrafo de doña Francisca L., subsidiariamente declarar que el documento es válido y eficaz como codicilo y, si ambas peticiones fuesen desestimadas, que se declare que el documento contiene legados para después de la muerte de la testadora de los bienes que el mismo se mencionan a favor de las personas o entidades en él designadas.

c) La demanda fue desestimada por el juez de primera instancia con razones que el fundamento jurídico séptimo de su sentencia resume así: «el no salvar bajo firma las disposiciones testamentarias tachadas, contradiciendo frontalmente el art. 688 del Código Civil no permite dar validez al testamento, ya que la doctrina flexibilizadora del precepto es sólo aplicable a palabras que no afecten a partes sustantivas y sustanciales del contenido dispositivo, unido a lo dudosísimo de la exactitud de la fecha, lo cual no hace sino reforzar las razones para declarar nulo el testamento». La sentencia del Juzgado de Primera Instancia nº 3 de Reus fue íntegramente confirmada por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Tarragona en sentencia de fecha doce de mayo de 1992.

d) El actor recurre en casación articulando ocho motivos, todos ellos al amparo del nº 4 del art. 1.692 de la Ley de Enjuiciamiento Civil. Los cuatro primeros denuncian la aplicación errónea de diversos artículos del Código Civil y de la doctrina jurisprudencial que los interpreta. Los cuatro últimos denuncian la infracción de preceptos de la legislación civil de Cataluña: de la Compilación y también de la Llei 40/1991, de 30 de diciembre que aprueba el «Codi de successions per causa de mort en el dret civil de Catalunya».

 

Segundo. . - El Derecho Civil catalán anterior a la Compilación no admitía con carácter general el testamento ológrafo sino tan solo la especialidad parentum inier liberos regulado en la Novela 107 de Justiniano que desarrolla una constitución de Constantino. Precisamente la aceptación de este específico testamento hológrafo y la aplicación de la regla interpretativa inclussio unius exclussio alterius llevó a la conclusión de que no era dable extender a otros supuestos la forma ológrafa del testamento, mirada con recelo por una corriente mayoritaria de la doctrina científica catalana. Publicado el Código Civil -que regula el testamento ológrafo de acuerdo con el Derecho consuetudinario francés recogido en el Code civil, aunque los eruditos también descubren antecedentes hispanos- el Tribunal Supremo estimó aplicables a Cataluña los arts. 688 y siguientes, con argumentos cuya crítica no es del caso.

La Compilación de 21 de julio de 1960 dispone (art. 101) que serán aplicables al testamento ológrafo las formalidades exigidas por el Código civil; «se acepta el testamento ológrafo conforme al Código Civil» según dijo en la ocasión el portavoz de la Comisión de Justicia. El texto se mantuvo en la Llei 13/1984, de 20 de marzo y el reciente «Codi de Succesions» admite que se otorgue testamento en forma ológrafa (art. 105) y lo regula en los arts. 120 y 121, de modo no enteramente coincidente con el Código Civil. Así, exige como requisito para su validez, «la expresión del lugar» (locución que reproduce la del art. 564 del Proyecto de Código Civil de GARCIA GOYENA). Digamos de pasada que si el «Codi de Succesions» fuera aplicable al caso de autos -que, sin género de dudas, no lo es- el pretendido testamento ológrafo será inválido pues no contiene «expressió del lloc de l'atorgament».

 

Tercero. - Los dos primeros motivos de casación denuncian, al amparo del ordinal cuarto del art. 1.692 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, la infracción del párrafo tercero del art. 688 de Código Civil y de la jurisprudencia que lo interpreta.

El art. 688.3 del Código Civil -al que remite el 101.4 de la Compilación- dispone que si el testamento «contuviere palabras tachadas, enmendadas o entre renglones, las salvará el testador bajo su firma». Por su parte, el Diccionario de la Lengua Española, publicado por la Real Academia define «salvar» (octava acepción) como «poner al fin de la escritura o instrumento, una nota para que valga lo enmendado o añadido entre renglones o para que no valga lo borrado»; entendiéndose por borrar «hacer rayas horizontales o transversales sobre lo escrito, para que no pueda leerse o para dar a entender que no sirve».

El controvertido documento tiene tachaduras en cuatro de sus siete párrafos, algunas tan extensas como las del párrafo segundo que afectan a siete de las ocho líneas que lo integran; presenta palabras enmendadas en varios lugares; dos locuciones entrereglonadas en el párrafo tercero y un añadido en el penúltimo que, según el Gabinete central de identificación, ha sido estampado «en diferente momento escritural que el resto del texto». Ninguno de estos defectos aparece salvado en forma alguna.

El texto legal no dice, de manera explícita, que efectos origina el no salvar bajo la firma del testador el texto modificado. La doctrina puede dividirse en dos grupos: el de quienes postulan la nulidad íntegra del testamento ológrafo que contiene palabras borradas, enmendadas o entrereglonadas, sin salvar por el redactor del documento bajo su firma; y el de los que estiman que la omisión de este requisito sólo afecta a las palabras tachadas, añadidas o enmendadas; que deben tenerse por no puestas en opinión de un subgrupo mayoritario, aunque hay quien opina -MUCIUS SCAEVOLA- que lo que no vale es no la enmienda o tachadura, sino lo enmendado o tachado. La jurisprudencia parte de la afirmación capital de que aunque la disposición testamentaria adopte la forma sencilla y simplificada del testamento ológrafo, en el otorgamiento de esta clase de negocios jurídicos tienen el carácter de esenciales todas las formalidades prevenidas en el art. 688 del Código Civil, siendo indispensable su concurrencia para la validez del acto (Stas. de 13 de mayo de 1942 y 3 de abril de 1945). La última de las Sentencias indicadas (de la que fue ponente don José CASTÁN) cuida de puntualizar -como ya hizo la sentencia de 29 de noviembre de 1916- que las pequeñas enmiendas no salvadas que no afecten, alteren o varíen de modo sustancial la voluntad del testador no afectan a la validez del testamento «lo que deja fuera de la excepcional doctrina aludida aquellos casos, bien distintos, en los que las palabras no salvadas bajo la firma del testador, al recaer sobre algún objeto o elemento principal de las disposiciones testamentarias -la firma del testador, la fecha del testamento, el nombre del heredero o del legatario, la cosa o cantidad objeto de la institución o del legado, etc...- hacen dudoso el contenido de dicha disposición o la concurrencia de los requisitos sustanciales que han de acompañar a la forma autógrafa del testamento». En el mismo sentido la sentencia de 25 de octubre de 1947.

La doctrina jurisprudencial puede resumirse diciendo que el testamento, aunque revista forma ológrafa, es un negocio jurídico solemne y la falta de alguno de los requisitos del art. 688 del Código Civil afecta a su validez, Excepcionalmente, no anulan totalmente el testamento pequeñas enmiendas no salvadas que no afecten a elementos básicos de la disposición. Digamos también que es «reiterada la doctrina de este mismo Tribunal de que es de la exclusiva competencia de la Sala sentenciadora el determinar como cuestiones de hecho si en el otorgamiento de los testamentos se han observado las formalidades establecidas en cada caso por la ley» (Sentencia del T.S. de 20 de diciembre de 1913).

 

Cuarto. - El documento de folio 217, por su carácter fragmentario, por el cúmulo de tachaduras y enmiendas que presenta a pesar de su brevedad y por otras circunstancias extrínsecas que analizan las sentencias de instancia más parece un simple borrador o esbozo que una verdadera y definitiva disposición de última voluntad; a pesar de que aparezca firmado y con una fecha «estampada en diferente momento escritural que el resto del texto», según palabras textuales de los peritos.

La Sentencia recurrida no infringe la doctrina jurisprudencial sucintamente expuesta en el fundamento jurídico precedente pues las tachaduras, enmiendas, entrereglonados y añadidos que presenta el manuscrito y que no han sido salvadas son de tal extensión e importancia que lo invalidan como testamento ológrafo. Así, en el párrafo primero, aparece tachado el nombre de la persona a la que se deja la propiedad de la casa de la calle C. y en el párrafo sexto la misma finca se deja a la Casa de la Caridad de Reus mediante un añadido de diferente momento escritural, según dictamina el Gabinete central de identificación. El párrafo segundo -que dispone de los réditos del metálico y valores depositados en los bancos, pero no del capital que tampoco se menciona en las restantes cláusulas- está tachado en más de sus tres cuartas partes. El párrafo tercero incrementa los bienes dejados a la entidad de St. Joan de Deu mediante un añadido entre renglones. Ninguna de estas modificaciones aparecen salvadas en la forma que ordena el art. 688 del Código Civil ni en ninguna otra; y si bien alguna de ellas puede interpretarse como subsanación de un olvido, otras representan indudablemente cambios en la voluntad testamentaria de la señora L.; cambios que afectan unos al nombre del legatario, otros a la cosa o cantidad objeto del legado.

 

Quinto. - El motivo tercero del recurso denuncia la infracción del art. 750 del Código Civil en cuanto declara la nulidad de toda disposición en favor de persona incierta, a menos que por algún evento pueda resultar cierta. La cláusula que incluía un legado al que podía aplicarse la regla contenida en el art. 750 del Código Civil aparece tachada y la tachadura -por demás extensa- no está salvada. La Sala de instancia constata el hecho del borrado y sus efectos en cuanto al art. 688 y no tiene porque ir más allá examinando la validez intrínseca de la disposición tachada, máxime habida cuenta de que no es éste el único ni el principal motivo de invalidez del supuesto testamento hológrafo.

 

Sexto. - El cuarto motivo del recurso denuncia la infracción del último inciso del párrafo 1º del art. 675 del Código Civil y del art. 1.284 del mismo cuerpo legal, así como del principio favor testamenti tal como viene recogido en la jurisprudencia que cita. Ciertamente, el principio general de conservación del negocio jurídico y su corolario en Derecho sucesorio merecen el respeto de los Tribunales y esta misma Sala ha tenido oportunidad de aplicarlo en Sentencia de 7 de enero de 1992; pero la hipótesis del invocado art. 675 del Código Civil sólo es observable «en caso de duda» como expresa el tenor literal del precepto.

La función interpretativa de las cláusulas testamentarias corresponde al Tribunal de instancia y sólo en casos extraordinarios -que aquí no concurren- puede entrar a conocer del alcance de las mismas el tribunal de casación (Sentencias del Tribunal Supremo de 7 de diciembre de 1979 y 13 de abril de 1984). Lo mismo puede decirse afortiori del art. 1.284 del Código sustantivo que atafle a las cláusulas contractuales que admiten diversos sentidos. Las sentencias invocadas en este motivo del recurso afectan a problemas hermenéuticos que suponen, como prius lógico, la validez global del testamento cuyas cláusulas han de ser interpretadas.

 

Séptimo. . - El quinto motivo de casación denuncia infracción del art. 131 del nuevo Código de Sucesiones por causa de muerte en el derecho civil de Cataluña, aprobado por Ley del Parlamento catalán de 30 de diciembre de 1991 y publicado en el Diario Oficial de la Generalidad del 21 de enero siguiente. No hay duda que este cuerpo legal no es de aplicación al supuesto que nos ocupa y si la hubiera quedaría disipada con la mera lectura de las disposiciones transitorias primera y tercera que no otorgan retroactividad al nuevo Código promulgado cuando en el presente litigio ya se había dictado la primera sentencia. Es, por otra parte, evidente que la cita de preceptos del reciente texto legal en la sentencia recurrida y en esta misma resolución tiene un carácter ex abundantia y no como fundamentación de los respectivos fallos, por lo que no cabe su impugnación casacional.

 

Octavo. - Pueden examinarse conjuntamente los tres últimos motivos del recurso que denuncian la infracción del art. 110 de la Compilación del Derecho Civil de Cataluña y, con carácter alternativo y subsidiario, de los arts. 106 y primer inciso del párrafo 1.º del art. 105 de la misma Compilación. El tantas veces mencionado documento suscrito por la señora L. no tiene validez como disposición de últimas voluntades por carecer de los mínimos requisitos formales que la ley exige para un acto de tanta trascendencia. Pero aunque admitamos arguendi gratia su validez nunca podría ser un testamento por carecer de institución de heredero como inexcusablemente exige el art. 109.1 de la Compilación, salvo para los testamentos otorgados por persona sujeta al Derecho especial de Tortosa. El sedicente testamento de doña Francisca L. no designa heredero o herederos universales ni tampoco herederos de cosa cierta, institución regulada en el art. 110 de la Compilación, hoy art. 138 del Codi de Successions. El documento no utiliza la palabra «hereu» ni la designación de heredero o herederos puede inferirse de las mandas en que emplea de forma expresa o sobreentendida la locución «deixo» (dejo). Falta, pues, la razón de ser de la institución que es la de salvar la contradicción que podría producirse si se atribuye a una persona el título de heredero pero se le dejan sólo bienes singulares y no una cuota de la herencia.

El art. 106 de la Compilación comienza diciendo que el testamento ineficaz valdrá como codicilo, pero inmediatamente añade «si reúne las condiciones de tal». Y el art. 105.3 nos aclara que los codicilos tendrán que ser otorgados con las mismas solemnidades externas que los testamentos. Los defectos del documento autógrafo lo invalidan no sólo como testamento ológrafo en sentido estricto sino como disposición de última voluntad en general, toda vez que son carencias formales genéricas del negocio jurídico mortis causa y no específicas de la modalidad testamentaria.

La invalidez formal del manuscrito también como codicilo obliga a la desestimación del octavo y último de los motivos del recurso, pues si bien es cierto que las disposiciones codicilares pueden quedar a cargo de los herederos abintestato para ello es preciso que exista un codicilo verdadero y, en nuestro caso, el documento autógrafo no es válido ni como testamento ni como codicilo.

 

Noveno. - De conformidad con lo establecido en los arts. 1.715 último párrafo y 1.703 de la Ley de Enjuiciamiento Civil procede imponer las costas del recurso a la parte recurrente que asimismo perderá el depósito constituido.

EN NOMBRE DEL REY Y POR LA AUTORIDAD QUE NOS HA SIDO CONFERIDA.

 

FALLAMOS:

Que desestimamos el recurso de casación formulado por el procurador don Narciso Ranera, en representación de D. X contra la Sentencia dictada por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Tarragona el día 12 de mayo de 1992; y condenamos al recurrente al pago de las costas del recurso y a la pérdida del depósito constituido.

Líbrese testimonio de la presente Sentencia que se remitirá a la mencionada Audiencia juntamente con los autos originales y rollo de apelación que en su día fueron remitidos a este Tribunal Superior.

Así por esta nuestra Sentencia lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

 

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