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Sentència de 28 d'octubre de 1991

Anterior Amunt Següent

 

Sentència del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya  
de 28 d'octubre de 1991, núm. 13/1991 (Sala Civil i Penal)

Antecedents de fet 
Fonaments de Dret 
Part dispositiva 

Excmo. Sr. Presidente: D. José A. Somalo Giménez.

Iltmos. Sres. Magistrados: D. Luis M.ª Díaz Valcárcel, D. Jesús E. Corbal Fernández, D. Luís Puig Ferriol, D. Joaquín Badía Tobella.

 

Barcelona a veintiocho de octubre de mil novecientos noventa y uno.

VISTOS por la Sala Civil del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, integrada por los Magistrados expresados al margen, el recurso de casación contra la Sentencia dictada en grado de apelación por la Sección 13 de la Audiencia Provincial de Barcelona, consecuencia de los autos de juicio declarativo de menor cuantía seguidos en el Juzgado de Primera instancia n.º 1 de los de Badalona, sobre declaración de derechos, cuyo recurso fue interpuesto por X, representado por el Procurador D. Ángel Quemada Ruiz y defendido por el letrado D. Juan Roca Ledesma, en el que es parte recurrida Y1, Y2, Y3 y Y4, representados por el Procurador D. Y1 Lucas Rubio Ortega, bajo la dirección del Letrado D. Eugenio Hernández Linares.

 

ANTECEDENTES DE HECHO

 

Primero. - Que ante el Juzgado de Primera Instancia n.º 1 de Badalona, fueron vistos los autos de juicio declarativo de menor cuantía seguidos a instancia de Y1 y otras contra X, donde se solicitaba previa alegación de los hechos y fundamentos de derecho que consideraba oportunos, que se dictase sentencia que contuviera los pronunciamientos que solicitaba sobre declaración de derechos, nulidad de escritura y entrega de la parte indivisa de herencia reclamada por Y1 y el legado reclamado por Y2, Y3 y Y4, en ambos casos con sus frutos y rentas, a contar desde el fallecimiento de Y3 M. F. y condenando también a X al pago de las costas del juicio; por otrosíes solicitó el recibimiento del pleito a prueba, hacía referencia a la cuantía del procedimiento y solicitaba la anotación preventiva de la demanda en los respectivos Registros de la Propiedad.

 

Segundo. - Admitida a trámite la demanda se dispuso el emplazamiento del demandado para que en el plazo legal compareciera en autos personándose en forma y contestando a la demanda, lo que así verificó dicho demandado X debidamente representado y mediante el oportuno escrito en el que se oponía a la demanda en base a los hechos y fundamentos que estimaba oportunos para terminar suplicando que previos los trámites pertinentes se dictara sentencia desestimándola, imponiendo las costas del juicio a los actores.

 

Tercero. - Que siguiendo el juicio por sus trámites con recibimiento a prueba y práctica de la propuesta y admitida, todo ello con el resultado que es de ver de los autos, se dictó sentencia en fecha 10 de abril de 1990, cuya parte dispositiva dice: «FALLO: Que estimando la demanda formulada por el Procurador D. Y1 Lucas Rubio Ortega, en nombre y representación de Y1, Y2, Y3 y Y4, contra X, representado por el Procurador D. Ángel Quemada Ruiz, debo declarar y declaro: 1.º) Que cuando Y2 F. A., en la cláusula III de su último y válido testamento otorgado ante el Notario de Badalona D. Glicerio Kaiser Herráiz a 20 de septiembre de 1974 dispuso "Instituye heredera a su esposa Y3 , y para el caso de que no llegara a serlo o siéndolo, en la parte de bienes de que no hubiere dispuesto por cualquier título, la sustituye y herederos suyos instituye a sus dos hijos Y1 y X, en partes iguales y libres entre ellos", estableció una sustitución fideicomisaria de residuo, regulada en el apartado primero del art. 210 y arts. 211 a 215 de la Compilación de Derecho civil de Cataluña, en la que Y2 F. A. es el fideicomitente, la esposa Y3 M. es la fiduciaria y los hijos Y1 y X son los herederos sustitutos fideicomisarios en partes iguales y libres entre ellos, pudiendo la fiduciaria disponer de los bienes fideicomisos por actos de disposición «intervivos» pero no por actos de disposición «mortis causa». 2.º) Que los bienes fideicomisos por Y2  consistía en la totalidad de la casa sita en Badalona, calle Tortosa n.º 108, y la mitad indivisa de otros tres inmuebles, todos ellos sitos también en Badalona a saber: casa en la calle C. n.º --, casa en la calle C. n.º --- y solar con frente a la calle C.; perteneciendo la otra mitad indivisa de estos tres últimos inmuebles a la fiduciaria Y3 , la cual únicamente dispuso, por actos inter-vivos, de la mitad indivisa que al fideicomitente pertenecía sobre la casa de la calle C., --, que adjudicó a su hijo Y1 en pago de de sus derechos legitimarios paternos, a la vez que le hizo donación de la otra mitad indivisa que a ella pertenecía a cuenta de sus derechos legitimarios maternos, todo ello en escritura autorizada por el Notario de Barcelona, D. Modesto Recasens Gassió a 9 de noviembre de 1977, que fue ratificada en lo menester por X, con la expresa aceptación del hijo adjudicatario y donatario Y1, que después de diferidas las respectivas herencias de su padre y de su madre, se da por pagado de sus respectivas legítimas. 3.º) Que al fallecer la fiduciaria antes dicha los bienes fideicomisos estaban integrados por la totalidad de la casa sita en Badalona, calle C., n.º --, y la mitad indivisa de otros dos inmuebles, ambos sitos en Badalona, c/ C., n.º --- y solar con frente a la c/ C., cuyos bienes han de hacer tránsito a los hermanos D. Y1 y X en la proporción de tres octavas partes indivisas para el primero y cinco octavas partes indivisas para el segundo, habida cuenta de que D. Y1 cobró su legítima paterna y D. Jorge no la ha cobrado, cuyos porcentajes, si en vez de referirlos a la mitad indivisa de las dos fincas antes dichas, nos referimos a la finca entera, equivalen a una octava parte indivisa para D. Y1 y tres octavas partes indivisas para X. 4.º) Que al fallecer Y3 , los bienes propios de dicha señora, que integraban su herencia, consistían en una mitad indivisa de los dos inmuebles radicados en Badalona, a saber casa de la calle C. n.º --- y solar con frente a la calle C.; que, en virtud de lo dispuesto en su último y válido testamento otorgado ante el notario de Sant Celoni D. José María Carreras Bayes a 17 de agosto de 1978, han de ser adjudicados a su hijo y heredero X, libre de toda afección legitimaria a favor de Y1, que después de deferida la herencia de su madre, se da por saldado después digo respecto a sus derechos legitimarios maternos; si bien el heredero X viene obligado a entregar a sus sobrinos Y2, Y3 y Y4, por partes iguales entre ellos, el piso 2.º de la casa sita en Badalona, calle C. n.º --, cumplimentando así el legado de cosa ajena que la testadora, Y3 M. F., impuso en su citado testamento; y como sea que X es propietario de cinco octavas partes indivisas de la total casa sita en Badalona, calle C. n.º --, en la que radica el piso segundo legado, deberá comprar a su hermano Y1, las restantes tres octavas partes indivisas de propiedad que le pertenecen, al precio que convengan de común acuerdo o se acuerde pericialmente, debiéndose constituir previamente dicho inmueble en régimen de propiedad horizontal. 5.º) Que después de efectuadas todas las operaciones jurídicas antes dichas, dimanantes de los respectivos testamentos de Y2 F. A. y Y3 M. F., la propiedad de los bienes fideicomisos por el primero, existentes al fallecimiento de la segunda y la de los hijos propios de la segunda, deberá quedar de la siguiente manera: a) El piso segundo de la casa sita en Badalona, calle C., n.º -- es propiedad de los hermanos Y2, Y3 y Y4, por partes iguales entre ellos; b) Los restantes locales y viviendas de la referida casa de la calle C. n.º --, pertenecen en cuanto a 3/8 partes indivisas a Y1 en cuanto a las restantes 5/8 partes indivisas a X; c) La casa sita en Badalona, calle C. n.º -- bis y el solar también sito en Badalona, con frente a la calle C., pertenecen en cuanto a una octava parte indivisa a Y1, y en cuanto a las siete octavas partes indivisas a X 6.º) Se declara la nulidad de la escritura de inventario otorgada por X ante el Notario de Barcelona, D. Agustín Ferrán Fuentes a 22 de junio de 1988, así como la nulidad de cualquiera otras escrituras o contratos que no respeten los anteriores pronunciamientos. 7.º) Se condena a X a estar y pasar por los anteriores pronunciamientos, a entregar la parte indivisa de herencia reclamada por Y1 y el legado reclamado por Y2, Y3 y Y4, en ambos casos con sus frutos y rentas a contar desde el fallecimiento de Y3 M. F.. Y todo ello con imposición de costas a la parte demandada.»

 

Cuarto. - Contra la citada sentencia los demandantes interpusieron recurso de apelación que fue admitido en ambos efectos y sustanciándose la alzada la Sección 13 de la Audiencia Provincial de Barcelona dictó Sentencia con fecha 7 de marzo de 1991, cuya parte dispositiva dice: «FALLAMOS: Desestimando el recurso interpuesto contra la sentencia dictada por el Juzgado de 1.ª Instancia n.º 1 de Barcelona, con fecha diez de abril de mil novecientos noventa, en autos n.º 258-89, seguidos por la representación de Y1 y otros, contra la de X, CONFIRMAMOS la misma, sin hacer expreso pronunciamiento sobre las costas de la apelación. Firme esta resolución expídase testimonio de la misma que con los autos originales se remitirá al Juzgado de su procedencia a los efectos oportunos.»

 

Quinto. - Que el Procurador D. Ángel Quemada Ruiz, en representación de X, interpuso y formalizó recurso de casación por infracción de Ley y doctrina legal que basaba en los siguientes motivos: 1.º) Por infracción de ley y de la doctrina legal concordante, al amparo del art. 1.692, 5.º de la Ley de Enjuiciamiento Civil y por infracción del art. 675 del Código civil sobre interpretación literal de las disposiciones testamentarias. 2.º) Lo basaba al amparo del art. 1.692, 5.º de la L.E.C. por infracción, por inaplicación del art. 216 de la Compilación de Derecho civil Especial de Cataluña. 3.º) Lo fundaba en el art. 1.692, 5.º de la L.E.C. por infracción, por aplicación indebida del art. 210 de la Compilación del Derecho Civil Especial de Cataluña, y 4.º) Lo basaba al amparo del art. 1.692, 5.º de la L.E.C. por infracción del principio general de derecho de que nadie puede ir contra sus propios actos y doctrina Jurisprudencial concordantes.

 

Sexto. - Admitido el recurso y evacuado el trámite de Ministerio Fiscal y el de instrucción de las partes, se señaló la vista para el día diez de octubre actual en que tuvo lugar, con asistencia de los Procuradores y Letrados de las partes, informando los últimos lo que tuvieron por conveniente en apoyo de sus respectivas pretensiones, declarándose el recurso visto para sentencia.

Ha sido Ponente el Excmo. Sr. Presidente D. José Antonio Somalo Giménez.

 

FUNDAMENTOS DE DERECHO

 

Primero. - El origen de la cuestión debatida en el presente recurso se sitúa en el testamento otorgado por Y2. en 20 de Septiembre de 1974 y en cuya cláusula III instituía heredera a su esposa estableciendo en favor de sus hijos una sustitución fideicomisaria de residuo, según la tesis del demandante ahora recurrido, o una sustitución preventiva de residuo según mantiene el demandado recurrente.

Las Sentencias dictadas en primera instancia y en apelación aceptan las pretensiones deducidas en la demanda, reconocen que la heredera fiduciaria no tenía facultades para disponer «mortis causa» de lo recibido del causante, debiendo distribuirse por partes iguales entre los hijos los bienes de la herencia paterna fideicomisos y acordando, en su parte dispositiva, diversos pronunciamientos concordes con las peticiones de la parte demandante.

De forma concreta se especifica en las resoluciones de instancia lo que constituye la esencia de la cuestión controvertida, esto es, la naturaleza y alcance de la cláusula III del testamento mencionado, según la cual Y2  «Instituye heredera a su esposa Y3, y para el caso de que no llegara a serlo, o siéndolo, en la parte de bienes de que no hubiese dispuesto por cualquier título, la sustituye y herederos suyos instituye a sus hijos Y1 y X en partes iguales entre ellos».

Ya en la breve contestación a la demanda, no desvirtuada en el escrito de conclusiones presentado de acuerdo con lo previsto en el art. 670 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, el recurrente aceptaba los hechos correlativos de la demanda si bien difería de «las interpretaciones que de las mismas se realizaran», añadiendo que «la cuestión principal reside en el sentido que la parte demandante otorga a una cláusula testamentaria», en la interpretación totalmente errónea que hace de la misma.

 

Segundo. - De acuerdo, pues, con este planteamiento el recurrente formula su escrito de recurso que fundamenta en cuatro motivos, al amparo del art. 1.692, 5.º de la Ley de Enjuiciamiento Civil, por infracción, el primero de ellos, del art. 675 del Código civil, por inaplicación, el segundo, del art. 216 de la Compilación del Derecho civil de Cataluña, por aplicación indebida, el tercero, del art. 210 de la misma disposición legal, y el cuarto por infracción del principio general de derecho de que nadie puede ir en contra de sus propios actos.

La correlación evidente de los tres primeros motivos obliga a su tratamiento conjunto dado que, en el fondo, se refieren a una interpretación de una cláusula testamentaria y a la consecuente aplicabilidad o no aplicabilidad de determinados preceptos de la Compilación civil catalana.

El art. 675 del Código civil, de aplicación en el ámbito del Derecho civil catalán, establece una regla interpretativa para las declaraciones de última voluntad que preferentemente se inclina por el sentido literal de las palabras contenidas en la disposición testamentaria, salvo que claramente aparezca que fue otra la voluntad del testador, y, subsidiariamente, en caso de duda, «se observará los que aparezca más conforme a la intención del testador según el tenor del mismo testamento».

El recurrente sostiene que aunque, según constante jurisprudencia, la interpretación de las cláusulas testamentarias es tarea privativa del tribunal de instancia, el error patente sufrido en la interpretación sí tiene acceso al recurso de casación. Si como ocurre en el presente caso la sustitución se establece «en la parte de bienes de que no hubiera dispuesto por cualquier título» la heredera instituida, en la expresión «cualquier título» se incluye la disposición «mortis causa» y el no hacerlo así infringe la primera regla interpretativa de los testamentos que ordena estar al sentido literal de las palabras. Por este camino la sentencia recurrida incide en el error de concepto de vincular la existencia de una «sustitución preventiva de residuo» a la exigencia de una autorización expresa para disponer por actos «mortis causa», inaplicando el art. 216 de la Compilación que establece una sustitución preventiva de residuo «también cuando el testador, en previsión de que cualquier heredero o legatario fallezca intestado o sin testamento, u otro supuesto equivalente, llame a una o más personas para que al fallecimiento de aquellos hagan suyos los bienes que hubiesen adquirido con este carácter del testador y de los que no hubiesen dispuesto por actos entre vivos, donación, institución de heredero, legado u otra liberalidad». Por el contrario, por medio de la interpretación aceptada en las resoluciones de instancia, se aplica indebidamente el art. 210 de la Compilación.

Ante esta argumentación alegada en los tres motivos comentados debe recordarse la jurisprudencia del Tribunal Supremo que, con relación al art. 675 del Código civil, establece sustancialmente lo siguiente: «Es doctrina muy reiterada de esta Sala que ha de prevalecer en casación la interpretación de las cláusulas testamentarias hechas por los tribunales de instancia, en tanto no se demuestre que es equivocada por contrariar de modo manifiesto la voluntad del testador, así como también es jurisprudencia consagrada que el juzgador ha de atenerse al literal contexto de las cláusulas testamentarias, siempre que estas no sean oscuras, ambiguas o inexpresivas» (S. 13-2-43); «la interpretación ha de hacerse por el juzgador de instancia y será sólo revisable en caso de manifiesto error» (S. 11-6-74); «aunque es cierto que esta Sala tiene declarado con reiteración que la interpretación de las cláusulas testamentarias es facultad que corresponde al juzgador de instancia, no es menos cierto que ello es así mientras no resulte que el criterio mantenido por tal órgano jurisdiccional en equivocado o erróneo por contradecir de modo manifiesto la voluntad del testador ... » (S. 18-4-85).

A la vista de esta doctrina y de la cláusula testamentaria que examinamos, no queda más que dilucidar si en la resolución impugnada se ha realizado una interpretación manifiestamente errónea de aquella cláusula, si el testador al autorizar a la fiduciaria la disposición «por cualquier título» se refería realmente a las disposiciones inter-vivos o la expresión manifestada tan genéricamente incluía también la autorización para disponer «mortis causa».

La duda justifica cumplidamente la labor hermenéutica realizada en la primera y en la segunda instancia implicando, además, esta operación el examen de la figura jurídica a la que realmente se está refiriendo la cláusula testamentaria controvertida. Y, en definitiva, si debe regirse por el art. 210 de la Compilación o si estamos ante una sustitución preventiva de residuo que, incluso, como sostiene el recurrente, no necesitaría autorización expresa para disponer de los bienes de la herencia por causa de muerte.

Partiendo del respeto a la facultad que ostentan los tribunales de instancia en la función interpretadora, no resulta errónea ni equivocada la apreciación observada por la Sala en apelación cuando indica que estamos en presencia de una sustitución fideicomisaria en la que la cónyuge fiduciaria está autorizada para disponer «inter vivos» por cualquier título, no comprendiendo esta última expresión la facultad de disponer «mortis causa». La Sala de apelación lo entiende así porque el art. 210 citado exige la autorización expresa al fiduciario para que este disponga por actos entre vivos y por causa de muerte, considerándose entonces ordenada una sustitución preventiva de residuo. El razonamiento empleado se apoya en la doctrina del Tribunal Supremo (SS. 7-1-59; 2-12-66; 25-5-71; 2-9-87 y 10-10-89, entre otras) y en la de la Dirección General de los Registros y del Notariado (Res. de 13-12-34; 16-9-44 y 29-11-62), deduciendo de las mismas que a pesar de que la generalidad con que los actos de disposición se conciben al utilizar la frase «por cualquier título», no se dice de modo expreso que aquellos comprendan los «mortis causa». También es sumamente convincente la consideración que se hace en la sentencia combatida al decir que la intención del causante, como más racional y coherente, era la de utilizar la institución del fideicomiso con el deseo de evitar que a la muerte de su esposa los bienes de su herencia, de los que ésta no hubiere dispuesto, pudieran pasar a personas distintas de las queridas por aquél.

Por otro lado, no es aceptable la argumentación empleada en el recurso, que intenta sustituir la apreciación realizada por el tribunal de apelación, al señalar que la exigencia de autorización expresa para disponer por actos «mortis causa» viene dada únicamente en aquellos casos en que el testador utiliza la denominación «fideicomiso de residuo» (supuesto del art. 210, p. 2 de la Compilación), pero habrá también sustitución preventiva de residuo (art. 216, p.1a de la Compilación) cuando, sin utilizar aquella expresión, aparezcan concedidas por el testador facultades genéricas para disponer por cualquier título. Con esta distinción el recurrente intenta dar valor de principio general a la oración subordinada incluida al inicio del mencionado párrafo 2.º del art. 210, cuando, por el contrario, el legislador claramente establece la regla general al decir que no habrá fideicomiso de residuo si el heredero o legatario resultan expresamente autorizados por el testador para disponer libremente de los bienes de la herencia o legado, por actos entre vivos y por causa de muerte. No estamos por tanto, ante la sustitución preventiva a que se refiere el recurrente y, en consecuencia, aceptada la interpretación realizada en la instancia, como razonable y ajustada a lo dispuesto en el art. 675 del Código civil, deben rechazarse los tres primeros motivos del recurso.

 

Tercero. - En el cuarto motivo del recurso se denuncia la infracción del principio general de derecho según el cual nadie puede ir contra sus propios actos, así corno la doctrina jurisprudencial concordante con el mismo, citándose entre otras las SS. del Tribunal Supremo de 28-10-65, 9-10-81 y 5-10-84.

La contradicción a que se alude, indudablemente se enlaza con la tesis sostenida en la demanda que ha prosperado en las dos instancias precedentes. Si la interpretación de la repetida cláusula III del testamento del causante Y2 F. A. nos coloca frente a una sustitución fideicomisaria de residuo, ya que la fiduciaria no ha sido expresamente autorizada para disponer «mortis causa» de los bienes fideicomisos, resulta incomprensible la excepción que supondría dar por válida la disposición testamentaria de la madre en favor de los nietos. En la cláusula 2.ª de su testamento otorgado el 17 de agosto de 1978 aquélla les lega, por partes iguales, el piso 2.º de la casa sita en Badalona, calle C., n.º --, finca integrante de los bienes fideicomisos que han de hacer tránsito a los herederos fideicomisarios. Consecuentemente el legado es ineficaz al recaer sobre un bien indisponible por vía testamentaria, lo que haría inútil incluso la consideración de la existencia de un legado de cosa ajena que, por otro lado, estaría dentro de la prohibición del art. 862 del Código civil.

Procede, pues, estimar este cuarto motivo y parcialmente el recurso en los términos que se especifican en la parte dispositiva de la presente resolución.

Vistas las disposiciones legales citadas y las demás aplicables.

Por lo expuesto, en nombre del Rey y por la autoridad conferida por el pueblo español.

 

FALLAMOS:

 

Que estimando parcialmente el recurso de casación interpuesto por el procurador D. Ángel Quemada Ruiz en nombre y representación de X contra la Sentencia dictada por la Sección Décimo Tercera de la Audiencia Provincial de Barcelona el 7 de marzo de 1991, con revocación parcial de esta resolución y estimando en parte la demanda de menor cuantía formulada por Y1, Y2, Y3 y Y4, representados por el procurador D. -Lucas Rubio Ortega ante el Juzgado de Primera Instancia n.º 1 de Badalona, declaramos la nulidad del legado ordenado en la cláusula 2.ª del testamento otorgado por Y3  el día 17 de agosto de 1978 en favor de sus nietos Y2, Y3 y Y4 debiendo integrarse el piso indebidamente legado en los bienes que hacen tránsito a los herederos fideicomisarios D. Y1 y X a quienes corresponde en partes iguales, confirmándose en cuanto a los demás pronunciamientos la sentencia impugnada; todo ello sin hacer expresa imposición de las costas causadas en las dos instancias y en el presente recurso de casación. Devuélvase el depósito constituido y líbrese testimonio de esta resolución, que se remitirá a la Audiencia Provincial de Barcelona juntamente con el rollo y autos enviados en su día.

Así por esta nuestra Sentencia que se insertará en la colección legislativa, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

 

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