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Sentència de 28 de novembre de 2002

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Sentència del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya
de 28 de novembre de 2002 núm. 38/2002 (Sala Civil i Penal)

Antecedents de fet 
Fonaments de dret 
Part dispositiva

Presidente:

Excmo. Sr. Guillermo Vidal Andreu

Magistrados:

Ilmo. Sr. Antoni Bruguera i Manté

Ilmo. Sr. Lluís Puig i Ferriol

Visto por la Sala Civil del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, integrada por los magistrados al margen expresados, el recurso de casación interpuesto contra la Sentencia de 14 de enero de 2002 dictada en grado de apelación por la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Barcelona, como consecuencia de los autos de juicio declarativo de menor cuantía nº 349/1997 seguidos ante el Juzgado de Primera Instancia nº 12 de Barcelona. El recurso de casación fue interpuesto por D. X1., representado en esta instancia por la procuradora Dª Aurora Vázquez Juárez y defendido por el letrado D. Mariano Romero González-Rua, siendo parte recurrida Dª Y1, representada por el procurador D. Ángel Montero Brusell y defendida por el letrado D. Ramón L. García Torné, y D. Y2., D. Y3 y Dª Y4, representados por la procuradora Dª. Araceli García Gómez y defendidos por el letrado D. Joan Farrés i Gibert.

ANTECEDENTES DE HECHO

Primero. La representación procesal del Sr. X1. interpuso en tiempo y forma recurso de casación contra la Sentencia de fecha 14 de enero de 2002 dictada por la Sección 4ª de la Audiencia Provincial de Barcelona en el rollo de apelación n.º 1163/2000, que dimana del juicio declarativo de menor cuantía n.º 349/1997 del Juzgado de Primera Instancia nº 12 de Barcelona, cuya parte dispositiva dice: “Que desestimando el recurso de apelación interpuesto por la representación procesal de Don X1. y la representación procesal de Doña K y Doña Z, frente a la Sentencia dictada en el juicio de menor cuantía nº 349/97 seguido ante el Juzgado de 1ª Instancia nº 12 de Barcelona, debemos confirmar y  confirmamos dicha sentencia, con imposición a los apelantes de las costas de este recurso”.

Segundo.- Recibidas las actuaciones en esta Sala, se formó rollo y se designó ponente. Por providencia, y de acuerdo con lo que dispone el art. 483.3 de la LEC, se pasaron las actuaciones al magistrado ponente para que instruyera y sometiera a deliberación de la Sala sobre la admisión o inadmisión de este recurso. Por Auto de fecha 5 de septiembre de 2002 se admitió a trámite este recurso y se dio traslado por 20 días a las partes recurridas para que formalizaran la oportuna oposición, lo que realizaron oportunamente. Por resolución del pasado 10 de octubre se señaló para la celebración de vista el día 11 de noviembre a las 10.30 horas, la cual tuvo lugar y queda unida a las actuaciones. Ha sido ponente el Excmo. Sr. D. Guillermo Vidal Andreu.

FUNDAMENTOS DE DERECHO

Primero. Contra la Sentencia dictada por la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Barcelona en fecha 14 de enero de 2002, se alza la parte recurrente denunciando ante esta Sala, como motivo único de recurso de casación, la “infracción de norma legal aplicable para decidir la validez de la cláusula segunda del testamento de la Sra. Y4“. Lo anterior daría lugar a la inadmisión del recurso sin mayores pronunciamientos, de no ser porque en el encabezamiento del escrito el recurrente cita como infringidos los arts. 110, 127, 184, 188, 189, 201 y 254 del Código de sucesiones por causa de muerte en el derecho civil de Catalunya, Ley 40/1991, de 30 de diciembre, del Parlament de Catalunya, lo que permite al Tribunal conocer ab initio cuáles son los concretos preceptos normativos que el recurrente entiende vulnerados en la sentencia que combate. Ocurre, sin embargo, que, en dicho motivo único, se mezclan los distintos preceptos sin exégesis ni análisis de su posible inaplicación o de su aplicación errónea, con una desechable técnica casacional y cual si de una tercera instancia procesal se tratara.

Pero no es éste el principal óbice que presenta el recurso. El obstáculo decisivo que impide su análisis por esta Sala, como enseguida habrá de verse, viene denunciado por la parte recurrida, constituida por D. Y3, Dª. Y4  y D. Y2., que, en la alegación segunda de su escrito de impugnación del recurso, niegan al recurrente legitimación activa. Por esa declaración ha de comenzarse, pues, de acogerse, decaería en su totalidad el recurso impidiendo a la Sala entrar en su contenido.

Segundo. Denuncia, en efecto, la parte recurrida a la que se ha hecho mención la falta de interés jurídico del recurrente, que es tanto como negarle su falta de legitimación ad causam, entendida ésta como falta de acción o causa de pedir.

Conviene ahora una recapitulación histórica.

D. F legó a su hija D.ª H, en testamento de fecha 10 de noviembre de 1922, la nuda propiedad de tres inmuebles, dos sitos en Barcelona (calle XXXX y rambla XXXX) y una heredad, Manso XXXX, sita en el término de L, con la siguiente estipulación: “Mi dicha hija Y4 no podrá gravar, vender, ni de otro modo enajenar las fincas que aquí le lego, sino que habrá de disponer de ellas precisamente a favor de sus legítimos hijos o de uno o varios de ellos en las partes o porciones que tenga por conveniente, y si muriese sin testamento válido yo desde ahora llamo a sus dichos hijos por iguales partes“.

D.ª H, fallecida el 17 de enero de 1997, otorgó testamento en fecha 14 de agosto de 1979 y en el mismo, respecto a las los bienes objeto de legado, estableció la siguiente cláusula segunda: “Y dando cumplimiento a esta cláusula del testamento de su difunto padre, la testadora dispone de aquéllas fincas a favor de una de sus hijas, precisamente la última sobreviviente de todas ellas, quedando las premuertas a dicha última sobreviviente totalmente apartadas de dichos bienes“. D.ª H dejó al morir tres hijas: D.ª Y4, D.ª Y1 y D.ª E Por lo que se deduce de los autos, D.ª Y4 cuenta con tres hijos, D. S, D.ª T y D. Y2.; D.ª Y1, con dos: D.ª Y1 y D.ª R, y D.ª Q, con otros tres: D. X1 (el recurrente), D.ª K y D.ª Z D.ª Q y D.ª Y1 instaron, por separado, sendas acciones de nulidad de la última citada cláusula testamentaria, amén de otros pronunciamientos carentes de interés en este recurso, y sus acciones se acumularon en el presente litigio, juicio de menor cuantía n.º 349/97.

En fecha 14 de julio de 2000 la magistrada juez titular del Juzgado de Primera Instancia nº 12 de Barcelona dictó sentencia decretando, en lo que aquí interesa, la nulidad de pleno derecho de la cláusula segunda del testamento de Dª. H; que las tres hijas de ésta han adquirido por partes iguales, automáticamente, desde el fallecimiento de su madre la plena propiedad de las fincas objeto del legado; la legitimación de las legatarias para tomar posesión por si mismas de los inmuebles legados; y que la administración de los citados bienes corresponde a aquéllas conjuntamente.

En fecha 14 de enero de 2002 la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Barcelona dictó la sentencia que ahora se recurre, confirmando la de primera instancia y desestimando el recurso de los apelantes D. X1, D.ª Z y D.ª K.

La sentencia, en su fundamento de derecho tercero, contiene la siguiente declaración: “...la alegación efectuada por los apelados de que los apelantes carecen de legitimación material no puede prosperar, no sólo porque fueron llamados al pleito como demandados, sino porque dado el tenor del testamento tienen un interés claro en la cuestión litigiosa, sin que quepa argumentar que al declarase la nulidad de la cláusula 2ª dejan de tener legitimación, pues es precisamente tal declaración de nulidad el tema de debate“.

Tercero. No puede compartirse este último razonamiento de la sentencia. Como al principio del anterior fundamento se apuntaba, la legitimación para la causa o ad causam viene a ser la aptitud del sujeto activo o pasivo del proceso para iniciar o soportar la acción al tener una relación directa con el objeto de la pretensión, o si se quiere, con la relación jurídica controvertida (por todas, sentencias de 26 de mayo de 1981 y 10 de julio de 1982). No coincide, pues, el concepto con una pura y exclusiva situación de interés, directa o indirectamente conectada con el resultado del pleito, sino que es preciso que el interés jurídico derive precisa y directamente de la relación jurídica contenciosa, de forma que inmediatamente quede el interesado vinculado por la decisión judicial.

Y no es éste el caso.

D. X1. es nieto de D.ª H, sólo citado en el testamento —genéricamente— para el caso de que la hija de aquélla, elegida, muriese sin otorgar testamento válido.

Así pues, la relación jurídica en su estado actual sólo afecta a las tres hijas sobrevivientes:

D.ª Y4, D.ª Y1 y D.ª Q, madre esta última del recurrente y que no ha recurrido.

Cierto que el párrafo tercero de la repetida cláusula testamentaria dispone que: “la hija que resulte ser sobreviviente a sus hermanas y por tanto adquiera las tres fincas referidas procedentes de la herencia de D. F, sólo podrá disponer de las mismas a favor de sus hijos, si llegan a la edad de testar, con prohibición de enajenar por actos inter vivos“.

Pero también es cierto que todas las partes han convenido en la nulidad de tal disposición y que el propio recurrente, en el suplico de su escrito, solicita que se “declare únicamente la nulidad parcial de la citada cláusula en lo referente a la limitación que se impone a la fideicomisaria que finalmente resulte elegida de no poder disponer de los bienes objeto de legado si no es a favor de sus hijos, si llegasen a la edad de testar, con prohibición de enajenar por actos inter vivos“.

De forma que, ni por sustitución de su madre en vida, ni por interés directo, asiste hoy al recurrente acción para sostener la validez de la cláusula testamentaria y, consiguientemente, para sotener el presente recurso ( en este sentido resulta ilustrativa por su similitud fáctica y jurídica la sentencia del Tribunal Supremo de 6 de octubre de 1969).

El recurso deberá ser, pues, desestimado.

Cuarto. No se hace expresa imposición de costas a la vista de tener reconocida su legitimación en las dos instancias.

Por todo lo expuesto,

PARTE DISPOSITIVA

 

La Sala Civil del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha decidido: Debemos desestimar y desestimamos el recurso de casación interpuesto por la procuradora de los tribunales D.ª Aurora Vázquez Suárez, en nombre y representación de D. X1., contra la Sentencia de fecha 14 de enero de 2002 dictada por la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Barcelona en rollo de apelación 1163/2000 procedente de juicio declarativo de menor cuantía n.º 349/97 tramitado en el Juzgado de Primera Instancia nº 12 de Barcelona;

en su consecuencia, confirmamos íntegramente la sentencia sin expresa condena en costas.

Notifíquese a las partes personadas y remítase testimonio de la presente a la indicada Sección con el rollo y actuaciones originales.

Así lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

 
 

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