Projecte Norma Civil
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Sentència de 26 de d'abril de 2001

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Sentència del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya

de 26 d'abril de 2001 núm. 16/2001 (Sala Civil i Penal)

Antecedents de fet 
Fonaments de dret 
Part dispositiva

 

Presidente:

Excm. Sr. D. Guillermo Vidal i Andreu

Magistrados/as:

Ilmo. Sr. D. Antoni Bruguera i Manté

Ilma. Sra. Dª Núria Bassols i Muntada

 

ANTECEDENTES DE HECHO

Primero. La procuradora de los tribunales Dª Paloma Paula García Martínez, en nombre y representación de D. X, interpuso el presente recurso de casación contra la Sentencia dictada por la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Girona, en el rollo de apelación núm. 528/99. En fecha 8 de enero de 2001, esta Sala dictó sentencia por la que se desestimaba el recurso de casación, se imponían a la parte recurrente las costas y la pérdida del depósito.

 Segundo. En fecha 1 de marzo de 2001, la secretaria de Sala practicó la tasación de costas, que ascendían a la cantidad de 1.659.960,- pesetas. La procuradora Dª Paloma García Martínez, mediante escrito de fecha 5 de marzo pasado, impugnó por indebidas y subsidiariamente por excesivas las partidas incluidas en la tasación de costas. Por Providencia de fecha 8 de marzo se acordó sustanciar y decidir la reclamación, de acuerdo con lo previsto en el art. 429 de la LEC. Con este fin se formó la oportuna pieza separada para sustanciar el incidente, con los particulares designados por la parte que promueve el incidente.

Ha actuado como ponente el Excmo. Sr. Presidente D. Guillermo Vidal i Andreu.

 FUNDAMENTOS DE DERECHO

Primero. Se impugnan por indebidos —y por excesivos— los honorarios del letrado que en este recurso de casación dirigió a la parte recurrida, que finalmente vio estimadas sus pretensiones —tras dos sentencias anteriores favorables— al desestimarse el recurso de casación con expresa condena en costas según lo prevenido en el art. 1715.3 de la LEC de 1881. La impugnación es por demás confusa, mezclando conceptos que tachan los honorarios de indebidos con otros que los tienen por excesivos, conclusión ésta —la que los tacha de excesivos— a la que finalmente debería llegarse, pues parece que contiene el nudo gordia no de la cuestión (en igual sentido, Sentencia del Tribunal Supremo de 22 de diciembre de 2000).

En definitiva, el párrafo principal y nuclear del escrito de impugnación que se refiere a la improcedencia de los conceptos contenidos en la minuta del letrado dice así: “En el presente caso no hay principal reclamable puesto que nunca lo ha habido. Ello nos lleva a indicar que existe una absoluta indeterminación de la base de cálculo que, sin perjuicio de su impugnación por excesivas, nos lleva a indicar en primer lugar que estamos ante una tasación de costas indebida puesto que no es posible determinar una cuantificación sobre elementos que nunca han sido objeto de debate o, en todo caso, estamos ante elementos que son absolutamente indeterminados por defecto de la parte que ahora reclama”. El indicado párrafo ya es, por sí, indicativo de la confusión del impugnante. Contrariamente, la pretensión en litigio —independientemente de su cuantificación— sí está perfectamente determinada, y lo está también el objeto de debate. Basta leer el fundamento primero de la sentencia dictada en casación por esta Sala para percatarse de que “la demanda que da origen al litigio instaura una acción declarativa de dominio, ejercitada por D. Y contra su hermano D. X, con base a lo estatuido en el art. 342 de la Compilació de Dret Civil de Catalunya y en relación con la finca núm. XXXXX, inscrita en el tomo XXXX, folio XXX, del Registro de la Propiedad de Palafrugell”.

La minuta de honorarios del letrado de la parte recurrida responde a su actuación profesional en esta casación. La jurisprudencia de nuestro Tribunal Supremo (entre muchas, sentencias de 26 de julio, 10 de octubre, 4 y 18 de diciembre de 2000) enseña que la expresión detallada que contiene el art. 423 de la LEC no impone necesariamente la asignación de una cantidad a cada una de las actuaciones del letrado. Y concretadas éstas, según la minuta, a “personación ante la Sala, seguimiento, tramitación recurso y formulación oposición”, aunque la tramitación no sea precisamente una función del abogado, se cumplen las mínimas exigencias legales para concluir que la minuta es correcta y los honorarios debidos, sin perjuicio de su cuantificación posterior.

 Segundo. Se impugnan también los derechos de la procuradora, aunque no se sabe ciertamente si por indebidos o por excesivos.

Del encabezamiento, de los párrafos primero y quinto de la alegación única y del suplico parece desprenderse que se impugnan tales derechos por indebidos y por excesivos; sin embargo, el párrafo penúltimo de aquella alegación dice: “Por consiguiente, interesa al derecho de esta representación que se tengan por impugnados los honorarios del Letrado por indebidos y excesivos y los del Procurador por excesivos....”.

En cualquier caso, la impugnación de los derechos de la representante procesal de la parte recurrida merece para el impugnante los mismos argumentos que los vertidos a la hora de impugnar la minuta del letrado, de modo que cuanto se ha dicho sirve a los presentes efectos.

 Tercero. Procede, por todo lo expuesto, desestimar la impugnación tanto de la minuta del letrado como de los derechos de la procuradora, imponiendo, además, al impugnante el pago de las costas causadas en este incidente por su evidente temeridad procesal.

Cuarto. La Sala, finalmente, no puede por menos que deplorar el carácter prepotente y agresivo que contiene el escrito de contestación a la impugnación, rubricado por el letrado D. Julián Ferreres Mauri, que excede con mucho las reglas de respeto, moderación y buena fe que deben presidir las relaciones entre los intervinientes en el proceso. Párrafos como “tras habernos visto en este recurso obligados a explicar al recurrente algunos conceptos jurídicos que debería haber aprendido en la facultad”, “antes de pontificar sobre ella como hace debería haberse tomado la molestia de leerla, pues puede que llegar a entenderla sobrepase sus capacidades de comprensión” e “igualmente nos vemos de nuevo volcados a deber realizar la obra de misericordia que impone la obligación de enseñar al que no sabe”, amén de otros de carga personal menor, no contribuyen precisamente a la sosegada tramitación de un proceso y a la buena imagen de la abogacía. Por todo ello, se deducirá testimonio de aquel escrito y de la presente resolución, a fin de que sea remitido a la Comisión Deontológica del Iltre. Colegio de Abogados de Girona a los efectos procedentes y esperando que se comunique a esta Sala la resolución en su día acordada.

Por todo lo que antecede,

 FALLAMOS

Que debemos desestimar y desestimamos la impugnación por excesivos de la minuta del letrado D. Julián Ferrreres Mauri y de los derechos de la procuradora Dª Carmen Miralles Ferrer, planteada por la procuradora de los tribunales Dª Paloma García Martínez, en nombre de D. X, imponiendo a la parte impugnante las costas del presente incidente.

Notifíquese a las partes y tómese nota para la tramitación por excesivos de aquellos honorarios y derechos.

Dedúzcase testimonio de la presente resolución y del escrito de contestación a la impugnación a los efectos dispuestos en el fundamento de derecho cuarto.

Así por ésta nuestra sentencia lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

 

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